La sociedad frente a la tiranía del opresor
Los episodios de violencia (física y psicológica) se descubren en las diferentes etapas de la vida y en diversos escenarios. No estamos exentos de ellos en centros educativos, calles, casas, trabajo...,. Ciertamente, esto actos son totalmente denunciables y deben ser censurados y reprochados por todas las personas.
Se entiende que la sociedad en su conjunto reprocha los actos de violencia, humillaciones o maltratos de cualquier índole que atente contra la dignidad de las personas y su seguridad física y psicológica en cualquiera de los escenarios. Tengamos la edad que tengamos y en los diversos ámbitos de la sociedad.
Para atender esta desprotección o situación, hemos generado mecanismo de denuncia y de sanciones adaptadas a las circunstancias y perfiles según los diferentes espacios y escenarios. En cada una de ellas, se debe poner de manifiesto la denuncia de la misma y destapar o descubrir al tirano o tirana que oprime desde la falsa sensación del poder absoluto e impunidad.
Pero no solo con eso se puede decir que el tema esta resuelto. Básicamente, porque si la denuncia no es visible, la víctima queda desprotegida sea menor, adulto o mayor en situación de vulnerabilidad frente al tirano/a. La sociedad en su conjunto busca y establece las normas de convivencia para esa cohesión social que garantice los derechos de unos y de otros frente al avasallador u opresor. Pero, vuelvo a repetir, sin desproteger a la víctima.
En ese sentido. la víctima debe sentir el apoyo que la sociedad la pueda dar frente al opresor. La víctima debe recuperar su empoderamiento personal frente al opresor porque la sociedad le brinda las herramientas para ello. Se trata de garantizar que la víctima pueda sentirse reparado/a y restablecer sus lazos de normalidad y defender su integridad con las herramientas que entre todos hemos puesto a disposición frente al opresor/a.
Por tanto, no podemos caer en el vacío de pensar que el acto de oprimir te convierte después en víctima cuando la sociedad alza la voz frente a la tiranía. El opresor es destapado como tal, y tendrá su enmienda si se le abren oportunidades para ello; pero no puede perderse de vista que fue opresor y no víctima. La sociedad, en su conjunto, dará muestra del rechazo de esas conductas que por algún motivo te han dejado ver que son las que te reafirmaron como opresor. El silencio complaciente del desconocimiento de los iguales, la falta de empatía frente al otro te han llevando a conductas de opresor en un escenario que se destapa y se visibiliza.
En conclusión, descubrir y destapar al opresor/a será siempre la garantía de reforzar la cohesión social en el entorno y empoderar a las posibles personas en riego de vulnerabilidad. Identificar el alcance de conductas y hechos será poner delante de todos el escenario el bullying y/o maltrato. El opresor o tirano no es víctima, es causante del hecho, y de alguna forma destaparlo le hará ser más consciente de su papel frente la sociedad para su enmienda.
Comentarios
Publicar un comentario